domingo 15 de noviembre de 2009

un amor medido en canciones

Un día entré a mi habitación y no me encontré.

Mi cama, mi ropa y todas mis cosas estaban en su lugar pero yo no estaba allí.
No estaba bajo las sábanas, en ningún bolsillo ni en el fondo de un cajón. Había pedazos de mí por todos lados, en libros subrayados, dibujos en las paredes, mi cara en las fotos, pero yo ya no estaba allí.
Mi casa, mi espacio, mi lugar sin mí.

En el desconcierto salí a buscarme. No sabía por dónde emp
ezar, no sabía a quién preguntarle si me había visto, si recordaba la última vez que había hablado conmigo, adónde había ido, de qué escapaba?

Comencé por buscarme en vos, pero no me encontré entre tus brazos, ese abrazo hueco que hacía rato ya no me abrigaba. Ni debajo de tu remera, que fue alguna vez mi escondite preferido.


No me encontré en aquella plaza donde me besaste por primera vez, en aquellas calles por las que caminé a tu encuentro, ni en el barcito donde te vi soplando el té y me enamoré con locura de tus pestañas. No me encontré en ninguno de aquellos lugares y mientras más buscaba, más me alejaba de mí misma. Me costó algunas cuadras y algunas piedritas en el zapato entender que no me encontraría conmigo si en realidad estaba buscándote
a vos, a todo lo que habíamos sido, esas dos partes que se fundían en una sola, que ya no eran más que un recuerdo, retazos de tela que ya no abrigaban un amor enfriado.

- ¿Cuánto hace que estamos durmiendo? - Me preguntaste una vez.
- 6 canciones de John Frusciante -

Y es que quizás esa siempre fue nuestra concepción del tiempo, y ta
l vez por eso a veces parece tanto y a veces tan poco, el todo y la nada que juegan a disfrazarse uno de otro y yo no hago más que extrañarte y odiarte, necesitarte y olvidarte, porque quizás esa siempre fue mi concepción de todo esto, un amor medido en canciones, besos como acordes y la bipolaridad bailando con nuestros pies.

Continuaba buscando, y no hacía más que perderte. Una búsqueda errante de un amor errado.


Y tuve que olvidarte para empezar a recordarte, como parte de un pasado que no se reconoce en el presente. Y entre tanta memoria y tanto recuerdo me crucé conm
igo misma, me ví de lejos y comencé a seguirme, a observarme, a conocerme. Te dejé en la orilla y recordé cuánto me gusta nadar.

Me senté a charlar conmigo y me pregunté cómo andaba, qué había estado haciendo todo este tiempo, qué soñaba, y charlamos
por horas, me subí a la bici conmigo atrás y pedaleé sin saber adónde iba, y volví a todos los lugares que me gustaban, que hacía tiempo no visitaba conmigo, recorrí esa casa abandonada llena de flores, aspiré la pureza de todo ese verde, disfruté cada segundo del sol poniéndose sobre el río con los pies enterrados en la arena, me perdí entre pilas de libros y fotos recién reveladas, me aturdí de murmullos el domingo en el parque, me leí en cuadernos garabateados y me saqué a bailar mis canciones preferidas.

Tanta búsqueda, tanta músic
a.
Tantas canciones para un amor, y el desamor bailando.

Tanta búsqueda y tanta danza,


Te perdí y me hallé bailando

Te perdí y me encontré, y me abracé,

y prometí no volver a dejarme ir.



lunes 24 de agosto de 2009

no más corazones de cartulina

Qué hago ahora con todas estas cosas que no me animo a poner en cajas?
una pila de fotos
algunos discos
el olor de tu pelo cuando salías de bañarte
la suavidad de una piel y de un alma
o la incomparable imagen del sol amaneciendo en tu espalda,
y un montón de canciones
que no quiero
no quiero
no quiero
no quiero más acordes que me recuerden que ya no estás


jueves 9 de julio de 2009

una mañana como cualquier otra



Una mañana como cualquier otra

Miro adentro de mi bolsillo y me sobran un par de horas.
Decido acostarme en el pasto y regalárselas al sol.
Por encima mío pasan nubes, algunos pájaros y algunos recuerdos,
las nubes toman ahora forma de canción y el cielo suena de lo más lindo.

Hace algún tiempo barrí ausencias como polvo del piso y las escondí abajo de una alfombra, vuelven de a ratos, se vuelven líquidas y se van en lágrimas.
El tiempo se suspende en mis ojos y en mis manos y no sé si estoy despierta o soñando, pero poco importa.

Estoy llena de vida y de miedos, me inunda la felicidad y me ahoga la sensación de que todo pueda acabarse en cualquier momento. Pero aprendí a respirar abajo del agua, y entre burbujas me prometo disfrutarlo al máximo, olvidarme del tiempo, de la coherencia y de los prejuicios y desayunarte a besos todo lo que pueda.

Le cierro la puerta a las dudas que no hacen más que darme vértigo, y vuelo alto.
Y soy yo, medio dormida o medio despierta, pero más real que nunca.

viernes 10 de abril de 2009

Lo ví irse y rápidamente di vuelta la cara, regalándole un par de lágrimas al viento. Tomé mi corazón con las dos manos y lo guardé en un bolsillo de mi campera, y despacito y en silencio me senté en un viejo banco a esperar que se durmiera para siempre .


viernes 27 de marzo de 2009

so fucking special

¿Cómo explicar ese conglomerado de sensaciones que se mezclan dentro del cuerpo y recorren cada centímetro, haciéndonos vibrar hasta los huesos?
¿Cómo explicar la mente en blanco y el cuerpo elevado en el más exquisito de los trances, con el corazón latiendo a mil por segundo y los ojos cristalizados?
Imposible de poner en palabras,
la música nos lleva mucho más allá de lo que conocemos y nos revuelca en un mar de placeres inconmensurables, inimaginables, un viaje con un boleto sólo de ida... soltate, dejate caer.

"Life without music would be a mistake" Nietzsche

. . .

El martes 24 de marzo experimenté algo inexplicable, Radiohead en BsAs.



(fotos by Hernán!)

lunes 23 de febrero de 2009

"Estamos lejísimos pero siempre cerca. Hay personas que pueden estar una al lado de la otra y sus corazones no podrían estar más lejos, hay personas que pueden hasta estar en otros mundos pero sus corazones juntos. Estamos conectados, somos uno.
Todo esto es solo el principio del camino, y el secreto es disfrutarlo."



Tan lejos y tan cerca ...


Pasaron algunos meses y volví a ese lugar donde un día sin buscarte te encontré.

Me bajé en la misma estación pero llegué a una ciudad totalmente diferente, las calles repletas de gente se sentían vacías... murmullos, música, ruido, luces y entre todo eso no encontré nada, ni una sola pizca de vida.

Estuve recorriendo los caminos que nos unieron, el suelo que alguna vez me había albergado y abrigado, busqué entre las hojas secas tus huellas, caminé las calles como caminé tu espalda pero ya nada era lo mismo. Cada esquina me recordaba algún rincón de tu piel pero la ciudad me recibió como a una completa extraña, distante y fría, devolviéndome mis viejos miedos.

Me senté intentando comprender lo abismal de la diferencia, y llegó a mi mente este pensamiento: las ciudades en sí no son más que un gran conglomerado, edificios, construcciones, negocios, calles, carteles, árboles, aire y humo que conviven en un espacio físico. Las ciudades no son más que eso. El significado llega cuando esos espacios albergan personas y a partir de ahi se llenan de historias para contar, no tienen vida propia sino que la adquieren de aquellos que las recorren y explorándolas las transforman.
Así pasa con cada uno de sus rincones, las plazas, los bares, los áboles, todo en ellas guarda un secreto que adquiere vida a partir de la nuestra, si no generamos historias no serían más que un montón de cemento.

Una esquina puede ser a simple vista sólo una esquina, hasta que dos personas se besan y la transforman en recuerdo.

Ahi estaba yo, y cada cuadra me devolvía una imagen, me contaba un secreto, afloraban las memorias, me subían por la columna como en un escalofrío dulce.

Todo me recordaba a vos, cada espacio hueco gritaba de ganas de que estuvieses ahí.

Extrañé la comodidad de entrar perfectamente entre tus brazos o entre tus sábanas y la tristeza de no entrar en tu mochila, en tu presente...
Extrañé la fascinación de pensarte como aire, aire fresco cuando todo alrededor parecía tan contaminado. Atravesando todo el cielo, renovándome, aire necesario, libre, imposible de retener.

Extrañé la magia de respirarte, de inhalar y exalar pureza.

Nunca pude creer en la magia, pero eso era antes de conocerte.

martes 17 de febrero de 2009

El primer pensamiento del 2009

Una vez más todo lo que creía conocer parece la nada
y mis antiguas fascinaciones se vuelven absurdas
la belleza de las cosas simples es, para mi, doblemente bella
y la belleza de vivir es... inexplicable, interminable.



(Qué más se puede pedir cuando el cielo te regala un atardecer con estos colores?)

Foto: Bariloche, enero 2009

jueves 18 de diciembre de 2008

Una noche o una mañana cualquiera...

un fragmento de Ray Bradbury que me gusta mucho, como casi todo lo que escribió

"Ya lo ves. No tienes ninguna evidencia mental. Eso busco, una evidencia mental que yo pueda sentir. La evidencia física, las pruebas que tienes que buscar fuera no me interesan. Quiero algo que se pueda llevar en la mente, y tocar, y oler, y sentir. Para creer en algo tienes que llevarlo contigo. Y la Tierra y los hombres no te caben en los bolsillos del traje. Yo quisiera hacer eso, llevarme todas las cosas conmigo. Así podría creer que existen. Qué pesado y difícil tener que salir en busca de algo, algo terriblemente físico, para poder probar su existencia. Odio los objetos físicos. Los dejas atrás y ya no puedes creer en ellos."



esta foto es de una de los días más lindos que tuve en mucho tiempo, esta foto encierra una historia tan bella como fugaz, con personas que viajan en mis bolsillos, recuerdos que están tan presentes que se pueden volver a tocar, oler y sentir cuantas veces quiera, recuerdos que llevo conmigo, eternamente.

lunes 15 de diciembre de 2008

El último texto del 2008

Anoche no me podía dormir, abrí los ojos en esa horrible sensación de temor transpirado que aparece después de haber soñado pesadillas. Me levanté sobresaltada, me puse las zapatillas y me fui, sin ningún destino, caminé caminé y caminé con el único objetivo de barrer todo el peso de esos sueños.

Caminé sin mirar a mi alrededor, sin dar con los ojos de las personas que crucé, sin mirar el cielo y notar que se avecinaba una tormenta, solo caminé, como flotando.

En algún momento se levantó un fuerte viento, y todo a mi alrededor comenzó a volar: arena, hojas, papeles y también alguna parte de mí.

Mientras la gente apuraba el paso yo sólo pude quedarme quieta y observar aquello, como un espectáculo, y entre todas las cosas que volaban dejé volar mis pensamientos, se los regalé al viento que soplaba enfurecido y le pedí que se los llevara lejos. que se perdieran entre las nubes o que se enredaran en lo alto de un árbol.

Crack.

Me di cuenta que algo se había quebrado, que mis esfuerzos para estirarlo habían llegado a su fin, que sumarle capítulos a una historia que hacía tiempo había acabado, o que quizás nunca había empezado, eran en vano.

Darse cuenta de algo es el primer paso para aceptarlo, y aceptarlo es fundamental para dejarlo atrás y seguir.

Ahí estaba yo, debajo de un cielo que amenazaba con llover pero que no soltaba ni una sola gota,

ahí estaba yo debajo de algo que amenazaba con ser amor y no soltaba ni un beso.

Y ahí, justo ahí, entre todo ese desconcierto de cosas y sensaciones que iban y venían lo solté, lo solté para siempre y me entregué de lleno a la incertidumbre de un nuevo camino, me burlé del miedo y las dudas que tantas veces me habían paralizado, respiré profundo y me sentí liviana.

Y en ese preciso instante el viento dejó de soplar, y salió el sol como si nunca nada hubiera pasado.

Y después me quieren hacer creer que las casualidades existen...

lunes 1 de diciembre de 2008

coiffure express

a él le gustaba tanto mi pelo
que lo primero que hice cuando nos separamos fue cortármelo

aprender a desaprender
despedida
desapego

le di un par de tijeretazos a todo eso que nos unía


miércoles 26 de noviembre de 2008

Ritual de lo habitual entre él y yo

quizás lo que tanto me gustaba
era que él podía hacerme olvidar todo lo que yo conocía
y sorprenderme nuevamente con cosas simples

su risa liberaba en mi unas ganas de regalarle mil palabras
dibujárselas en la piel, entre las sábanas, o escondida debajo de su remera
pintarle esa sonrisa que a veces le costaba soltar
pero cuando lo hacía...
dibujarle letras y colores en sus brazos, y en abrazos

garabatearle horas y horas de nosotros dos
rápido! antes que salga el sol

hasta el silencio a su lado sonaba como una linda canción

miércoles 19 de noviembre de 2008

Las Palabras...

Siempre fui muy impulsiva, y aunque algunas veces de verdad traté con todas mis ganas y mis fuerzas, no pude organizar, ni agendar ni prever nada, por más grande que fuera mi esfuerzo todos mis itinerarios terminaban patas arriba.
Impulsiva, diría yo. Atolondrada o terremoto, diría mi mamá.
Todo en mí es un torbellino de cosas que aparecen y desaparecen continuamente, construyen y destruyen, vienen y se van como el agua a la orilla del mar, una de esas montañas rusas que te revuelve el estómago cuando acabás de comer un considerable bocado de emociones, y algunas caen mal.
No soy contradictoria, ni me arrepiento de muchas cosas, aprendí a convivir con mi terremoto interno y hasta puedo decir que nos llevamos bien.
En él vienen incluidas miles de palabras que hace relativamente poco me atreví a conocer, escuchar y compartir.
Supongo que esperaron el momento adecuado para presentarse y de ahí en más andan como panchas por su casa, entran y salen a su antojo y yo las observo, las callo o las regalo.
A veces cuando miro a los ojos de otra persona, se alborotan, empiezan a hacer ruido para salir y, debo admitir: no es nada fácil controlarlas o contenerlas, son rebeldes, caprichosas, me hacen piquetes todo el tiempo y se mandan solas a los oídos ajenos. Más de una vez tuve que excusarme por su comportamiento.
Algunas otras veces intentamos vincularnos y me siento a esperarlas enfrente de una hoja en blanco sosteniendo una taza de té, pero pucha! Justo ahí es cuando deciden irse a dormir, dejándome muda y sin ideas (me pregunto como harán para acomodarse ahí dentro, siendo tantas y tan diversas)
Lo cierto es que aprendimos a respetarnos, acordamos que ellas no saldrían corriendo exaltadas cuando yo hubiera tomado de más y yo aprendí que no debía forzarlas cuando ellas desearan permaneces latentes.
Debo decir que las aprecio muchísimo, hay momentos en que nos ponemos de acuerdo y juntas permanecemos calladas ante una hermosa puesta de sol, de a ratos me pregunto donde se esconden cuando las necesito, y otras veces hacemos banquetes literarios cuando volvemos a un recuerdo, abrazamos a alguien o leemos algún autor que nos gusta. Yo trato siempre de consentirlas, les presento palabras nuevas, les pongo música o las dibujo, y ellas a cambio prometen nunca abandonarme.

viernes 7 de noviembre de 2008


I dream about...

(algunas postales de lugares que conozco y otros destinos pendientes)



etérnel voyageur

Cuando era chiquita soñaba con ser médica, me imaginaba entre pasillos de hospitales y batas blancas, atendiendo a las personas y encontrando cualquier solución posible para hacerlas sentir mejor. Me imaginaba a los pacientes ya recuperados dándome las gracias con apretones de manos y sonrisas.

Tiempo después soñaba con ser escritora, una suerte de periodista aficionada, ir por la calle cazando noticias, con mil historias garabateadas en cuadernos y papeles sueltos, conociendo personajes impensados y escuchando todo aquello que tuvieran para contarme, o simplemente detenerme a observar todas esas vidas que en silencio construyen otros paisajes, esos retratos para los que hoy nadie parece tener tiempo.

En ese momento no sabía que para hacerle bien a las personas no hacían falta tantas teorías o títulos, batas blancas o textos perfectamente redactados, lo importante era tener los ojos abiertos a innumerables mundos diferentes y realidades incomprensibles, un par de oídos y una mano fuerte, dispuesta a estar tendida para quien sea en cualquier momento.

Hoy esos sueños de medicina y periodismo quedaron atrás, pero su esencia se mantiene siempre cerca.
Hoy sueño con viajar. Con recorrer todos los suelos de este mundo en el que vivimos y tan poco conocemos. Viajar no como turista, nada de hoteles o servicio al cuarto, nada de valijas ni taxis. Sueño con viajar como sinónimo de conocer y explorar, de abrir la mente a ese sinfín de culturas que existen, de ver que uno también puede encontrarse donde parece ser ajeno, de saber que el lenguaje va mucho más allá de las palabras y dos personas pueden entenderse perfectamente sin importar el idioma, cuantos kilómetros los separen o cuan diferente sea su color de piel.
Hoy sueño con viajar y sentirme parte de todo aquello que desconozco, de leer historias en rostros de otra tez, fotografiándolas con la mirada, inundada de imágenes irrepetibles, y llevarlas conmigo no en cuadernos sino en una suma de experiencias. Sueño con hacer bien sin estar entre las paredes de un hospital, la calle también está repleta de personas que necesita ánimo y abrazos de cualquiera de nosotros. Sueño dar y recibir con la única finalidad de compartir, y construir recuerdos.

Eso es lo que hoy sueño,
Pasar por esta vida sin que ella me pase de largo.

martes 7 de octubre de 2008


mientras dormía soñé un cielo con nubes q iban y venían para todos lados, más rápido y más despacio, y en un momento del sueño decía algo así como que el cielo es un gran rompecabezas y las nubes son las piezas, algunas mas grandes, otras más chicas, algunas pintan nuestro cielo de gris, otras son blancas y puras como pedazos de algodón, algunas se encajan y se quedan y otras vienen y se van, mientras el viento sopla a su antojo aunque deseemos detenerlo o soplar en dirección contraria

todos tenemos nuestro propio cielo
...la vida es un rompecabezas

domingo 14 de septiembre de 2008


"Lo que me gusta del mar es que por más lejos que alcances a mirar parece nunca terminarse - me dijo - eso, la inmensidad"

A pesar de cualquier ignorancia hubiera sido imposible pasar por alto un personaje como él. Algo mucho más allá de lo habitual te invitaba a observarlo y descubrirlo, a explorar cada uno de sus rincones.
Todo en él contaba una historia fascinante, la transparencia de sus ojos verdes, su risa, sus tatuajes, sus cicatrices y cada una de las palabras perfectamente elegidas para trasladarte a aquellos escenarios soñados que había recorrido con sus pies.
Había algo en ese ser que me hacía sentir que nos conocíamos desde siempre, aunque nunca dejaba de sorprenderme, estaba latente esa sensación de que ya había estado ahí, y ese era un sabor muy dulce.
Sabía que no sería fácil despedirme de semejante persona, pero la pasividad no era una palabra que acompañara a esos pies tan inquietos, y al ser la impermanencia su ley, era inevitable que aquel día en la estación llegase, donde me abrazaría una última vez y se iría con su mochila llena de libros, fotos, y un espacio vacío para ocupar con futuros recuerdos. Mientras yo permanecería mirando sus huellas, estampadas en el camino y también en mí, mordiéndome suavemente los labios congelados de nostalgia.
Escucharlo y observarlo, siempre tan etéreo, daba ganas de desplegar las alas y volar lejos, para sentir el calor del sol en la piel y la intensidad de la vida en cada segundo.
Podía hacerme vibrar de la cabeza a los pies y reír por horas, enterrados en la nieve, tenía una sonrisa sincera con música propia, difícil de imitar y más difícil aún de olvidar... si quería, también podía hacer salir el sol y que un fugaz momento durase toda una eternidad.
Cuando se fue llovió todo el día y toda la noche hasta la mañana siguiente, y con esa lluvia, y la nieve cayendo, y Sumo sonando, y los ciclos cerrándose, yo pensaba que si todos estamos acá de paso deberíamos transitar siempre con esa grandeza, acariciando cada centímetro de la existencia, saboreando la sensación de ser libres,
fugaces,
livianos...
de estar vivos.

martes 2 de septiembre de 2008

G

Lo lindo de las nubes es que siempre avanzan, nunca se quedan en un mismo lugar, recorren todo el cielo mientras sus colores van cambiando y se arrastran con el viento en un paseo infinito

este es mi cielo, lleno de colores
a veces más oscuros, a veces más radiantes, pero colores al fin

escapemos, huyamos, vayamos a cualquier lado
dejémonos soplar por el antojo del viento

armemos la mochila,llenemosla de discos y hojas en blanco

dejemos los recuerdos atrás,
que sólo hacen peso extra
y generemos recuerdos nuevos

saboreemos la liviandad

vamos al mar a mojar los pies
después de tanto asfalto aburrido

hablemos con largos silencios

recorramos todos los rincones
inventemos sentidos nuevos

dale, vayamos a cualquier lado

coloreemos un mismo cielo
A la vuelta de mi casa hay una casa antigua que estuvo abandonaba mucho tiempo. Hasta hace poco supo ser una casa de fiestas infantiles, tenía payasos, guirnaldas, un pelotero inflable y hasta un pony que se comía el pasto de los vecinos... todos los días estaba llena de pibitos que correteaban por todos lados, gritaban y se reían, a veces eran insoportables, pero era una esquina llena de colores y alegría, siempre. Ahora esa casa es un geriátrico, ya no hay guirnaldas, ni payasos, ni colores.. hay abuelos, enfermeras y tazas con mate cocido, y en el lugar donde estaba el pony hay una señora muy vieja que se tapa con una frazada y me sonríe cuando paso caminando. Ya no se escuchan risas sino el eco de un televisor que intenta tapar el silencio de esas horas eternas y vacías.

La casa sigue siendo exactamente la misma de siempre, la estructura no cambió en absoluto, ni siquiera cambió el color de sus paredes, sin embargo las diferencias son inmensas.

Hoy pensaba que de alguna manera nosotros también somos una casa, no varian mucho nuestras 'estructuras', pero cambiamos enormemente según quién viva en nosotros, a veces estamos llenos de colores, de risas y felicidad, nos decoramos con guirnaldas si las personas que nos habitan en ese momento nos hacen bien, nos dan ganas de abrir todas las ventanas para que se llene de aire fresco y sol... pero a veces esas personas se mudan, y nos mudamos nosotros tmb, en nuestra mente y en el corazón ponemos las cosas en cajas y las guardamos, o las mandamos lejos en un flete. La casa se llena de silencio, cerramos las ventanas, bajamos las persianas, prendemos la luz artificial, perdemos nuestras horas frente a un televisor que intente tapar esas ausencias, llenar los huecos vacíos que dejan los huéspedes al irse...

Algunas ausencias son inevitables, pero no somos tan sólo una estructura, somos los dueños de la casa y la podemos adornar todo lo que se nos antoje, poner la música fuerte, pintar las paredes de colores y sonreirle a cualquiera que pase por la vereda, si hace frío basta con prender una estufa, dar un buen abrazo o sentarse un rato abajo del sol, y a todos aquellos que traten de desestabilizarnos, ponernos en venta, pintarnos de gris o simplemente apagarnos la luz, les dejo este cartelito en la puerta: "la casa se reserva el derecho de admisión y permanencia"

miércoles 21 de mayo de 2008

Las tormentas son pasajeras,
a mi me dan miedo, pero cuando logro pensar que son sólo algunas nubes alborotadas haciendo ruido, el miedo desaparece...
estos días estuve bastante tirada, me limité a meterme abajo de un montón de frazadas y mirar películas, ufff hacía mucho que no miraba tantas películas en tan poco tiempo...pero por más lindo que fuera mi refugio de frazadas y café tenía que salir a la realidad...
Yendo para la facultad el otro día me agarró la lluvia, la gente paranoiquea cuando llueve, se cubre con bolsas, corre y se atrinchera abajo de los paraguas sin importar si se lo clavan en el ojo a los que caminan por al lado... esto generalmente me causa bastante gracia pero ese día mi ánimo estaba tan gris como el cielo así que no le presté atención a nada, pensaba y pensaba como iba a salir de esas situaciones enmarañadas por las q estaba pasando, sin notar q estaba convirtiendo mi simple realidad en una novelita mexicana
Así que con mi peor cara esperaba el colectivo abajo del paraguas, enojada porq igual me estaba mojando, protestando mentalmente, casi haciendo pucherito por el miedo que me daba la tormenta... hasta que vi un nenito con unas botas de lluvia amarillas saltando charcos y riéndose solo, cada vez que se empapaba soltaba una carcajada envidiable... me quedé mirándolo, esa risa tan espontánea era altamente contagiosa, daban ganas de tirar todas las carpetas al suelo y ponerse a saltar charcos... me hizo pensar por qué estaba yo protestando en realidad? En qué momento cambié mis botas de lluvia amarillas por un aburrido paraguas? Por qué protestaba contra la lluvia cuando antes disfrutaba caminar abajo de ella?
Ahí entendí, estamos inutilmente acostumbrados a quejarnos, a ponernos grises, a refugiarnos del alrededor, nos encondemos abajo de un paraguas cuando simplemente cae agua del cielo...
Entendí tmb que no solo las tormentas naturales son pasajeras, las personales tmb lo son,y que nuestros problemas que a veces parecen imposibles de solucionar, son simplemente un par de nubes alborotadas haciendo ruido en nuestra cabeza, que están esperando a que salga el sol ...
y el sol siempre vuelve a salir.


"¡Eh - gritó Will - , la gente corre como si ya hubiera llegado la Tormenta!". "¡Llegó - gritó Jim - , la tormenta somos nosotros" - (R. Bradbury)

martes 29 de enero de 2008



Cuando el aire olía a final
Evitábamos respirarnos,
Al menos por unos días.
Yo era conciente de mi mala actuación
de que esas escenas de despedida morirían en meras palabras,
de que volvería a respirar su piel
y ahogarme en su asfixia
mientras amanecía
yo bostezaría nuevamente esa situación
de no saber qué somos cuando sólo nos saboreamos sin atrevernos a decir más
Aún así
Él me abrazaba fuerte
y yo besaba sus pesadillas;
cuatro piernas entretejidas bajo sábanas revueltas
que consolaban sus miedos
y llenaban sus horas
sin preguntas
porque algunas respuestas astillan la calma;
sólo permaneceríamos en silencio
congelando expresiones y palabras de más

como disimulando lo mucho que deseaba eternizar ese momento.

lunes 10 de diciembre de 2007

+ una cartita +

(no está revisada, releida, ni corregida... es una carta escrita lejos, muy muy lejos de eso q llamamos razón)


Hoy tengo ganas de escribirte.
Hoy esquivo la coherencia y te dibujo esta carta, lleno el aire de palabras que desde hace un tiempo me acarician con aspereza.
Hoy no hay realidad.
Somos vos y yo haciendo omisión del tiempo y de la verdad
Te abrazo y me abrazo a la fantasía de imaginarte leyendo estas palabras.
Estuve soñando con ese baúl lleno de colores del que me contaste una vez en sueños, lloré un poquito pero no sé si fue de tristeza o emoción, después imaginé un arco iris pintado por tus manos (amo creer en esas cosas)
Por acá todo sigue estando más o menos igual, los cambios más atronadores después de tu partida no están al alcance del ojo, se esconden dentro del cuerpo y la mente, algunos fueron buenos, como peldaños invitando a subir para crecer, y otros dolieron tanto que quisimos arrancarlos.
En esos momentos en que la ausencia duele basta con mirar el cielo y recordar que nunca habrá un celeste más hermoso que el de tus ojos, que brillaban con una intensidad mágica, cuando pienso en eso es como si las nubes sonrieran conmigo.
Te confieso que hubo veces que quise rendirme, pero el camino está trazado bajo mis pies, a veces veo tus huellas y las sigo hasta donde puedo, después continúo mi camino, algunas veces avanzo con facilidad y otras me estanco, el suelo no siempre es firme pero la única opción aceptable es caminar, abrirse paso entre los obstáculos y seguir.
Recuerdo con cariño tus palabras “no te preocupes negrita, yo siempre voy a brillar para vos”... Nunca habrá mejor consuelo y sostén que esa promesa. Nunca.
Siempre fui bastante caprichosa, sabés? Y a veces me empeño en querer abrazarte. El aire vacío no es acogedor y eso me entristece, suelo debilitarme fácilmente, pero siempre puedo recurrir a mi pila de recuerdos, mi refugio elegido, mi amparo.
Te extraño cada día que pasa, mientras crezco mirando fotos suspendidas en el tiempo... Nunca olvido sonreír y bailar con la vida, aunque de vez en cuando las rodillas duelan, le bailo igual, bailame vos también porque tu danza es la que mueve las hojas de los árboles y me desordena el pelo. Ese viento en la cara siempre se siente muy bien: te puedo pedir que nunca me falte?
Viste que hay gente que dice que uno no debe aferrarse a las cosas para así no sufrir el día que falten? Yo digo que no es así. Es esa hermosura de encariñarse, necesitarse e indudablemente en algún momento sufrir lo que hace de la vida un sin fin de emociones en vez de una aburrida y solitaria línea recta.
Hoy te extraño un montón, espero que abras ese baúl lleno de colores y me pintes algo lindo, podés colorear el cielo y hacer un atardecer hermoso, yo lo voy a estar mirando desde el río, el lugar que nos gustaba compartir, y voy a saber que es para mi.
Juguemos a algo.
Juguemos a que no es importante lo existencial, a que el amor vence cualquier barrera y destruye las verdades, a que ‘utopía’ e ‘ingenuidad’ no son sinónimos.
Juguemos a que nuestras ganas son más fuertes que la crueldad del destino. Que por ésta vez no haya interrogantes ni angustias. Juguemos a no extrañarnos.
A mirarnos una vez más y sonreír en silencio. A que nos abrazamos en un abrazo eterno, sin aire en el medio, sin tiempo, en otro mundo, capaces de encender una estrella que olvidó para qué existe.
Cerremos los ojos, soñemos despertar juntos y no necesitaré despertar nunca más.

miércoles 31 de octubre de 2007

+ suspiros sobre una taza cachada +

Se fueron 10, así como si nada
Meses...
Se van, obedeciendo al tiempo
(ese antipático que no tiene compasión ni consideración alguna).
Quedan solo 2 hojitas en el almanaque
Esperando a ser arrancadas
Y cumplir su finalidad de ser un bollito más
Después de habernos mirado por días pensando “no me observes tanto y vivime”.
Sólo 2 hojitas, 2 meses,
Unos cuantos días amontonados.
Ahí viene el fin de año a nuestros pies
O pasa por encima nuestro
Como las nubes
Las libélulas
O los silencios...
Yo no cuento el tiempo que pasó en horas
Ni en meses
Mucho menos en días,
Yo cuento este año en momentos
En miradas cómplices
En colectivos esperados tiritando de frío

Y sonrisas a-pesar-de
En las vueltas que dio la bufanda en el cuello
En las palabras que dijimos
Y en las que no dije pero igual escuchaste,
En saquitos de té arrugados en un platito
Y cafés con leche a la madrugada
Lo cuento en risas, sincronías y celos disparatados

En tus ojos en mis ojos detrás de un flequillo despeinado
En canciones en el espacio entre tu boca y mis oídos,
Y acordes palpitando
Yo cuento el tiempo que pasó
Como conté las hojas de algunos libros
Como conté las veces que fingí no querer verte más
Aquellas veces que actué una despedida
Lo cuento en respiraciones sobre la piel
En lunares y pestañas
Lo cuento en deseos de abrazos
En miedos perdidos
Y en las ganas de más
Al tiempo pasado lo cuento
Pero ya no lo cuento en verdad
Se fue en suspiros

Mientras escribía esto...

lunes 29 de octubre de 2007




Este es uno de esos momentos en que mi cabeza hace un click, algo se quiebra dentro mío y me lo hace notar de alguna manera, las emociones dispersas parecen alinearse a pensamientos bulliciosos y alguna que otra proyección, lo que abre una especie de puerta que deja entrever un camino esbozado en mi mente, en mis ojos empañados, sobre este suelo que resulta tan ajeno.
Acá estoy, con esto entre las manos, los pies inquietos, los ojos cansados de llorar por-no-sé-que, transitando calles de mediocridad masificada y el conformismo como primer valor. Con ganas de desenredar ese lío de cables en que se han transformado mis pensamientos, y muchas más ganas de arrancar mis pies de este suelo y salir a recorrer lo desconocido como una línea recta dibujada con el más fuerte de los trazos.
Me aterra lo veloz y poco compasivo que es el tiempo, me asusta llegar a ensordecer y no poder oír esos signos dentro mío que insisten en un cambio, una despedida y la (a veces) atractiva incertidumbre de tener lo desconocido por delante.
Acá estoy, con un sueño que no tiene que ver con dormir, con un gran anhelo de desapego, de crecer... sobre todo de crecer. De saber decir basta y tener el coraje de poner un punto final en vez de incontables puntos suspensivos, de sacar la energía puesta en alguien y trasladarla a algo (no puedo amar a una persona más de lo que amo a esta vida y a las ganas de conocer su inmensidad, por eso no debería estancarme). Con ganas de respirar otro aire y explotar los sentidos con nuevas extrañezas... y que los deseos de ser no sean meros deseos.
"Los recuerdos cambian con el tiempo" leí los otros días, y supongo que no se añoran tanto si generamos recuerdos nuevos.Aquí están mis ganas de nuevos recuerdos, entre mis manos, en el desorden de mi pelo, en el espacio entre mis ojos y los tuyos, en estas letras garabateadas que esperan pronto ser solo un absurdo papelito arrugado en un suelo ya no ajeno.

lunes 8 de octubre de 2007

siempre tuve una obsesión con los sinónimos


Iba levitando, flotando, ondulando en sensaciones
sustrayéndose, despojándose, apartándose de banalidades
dichosa, risueña, feliz de estar abrigada con esos brazos y abrazos
traspasando, cruzando, franqueando lo que esos ojos decían en primera instancia
y veía mucho mas allá,
percibía,
distinguía,
advertía,
analizaba,
comparaba,
contrastaba,
indagaba,
ensayaba,
pensaba,
estudiaba cada una de los momentos,
hasta que de repente se dió cuenta que todo el tiempo perdido en el sentido de cada una de estas palabras con sus correspondientes sinónimos era tiempo que habia dejado de estar a su lado
y se echó a llorar...
de fondo sonaba una triste canción
mientras ella escribía en un papel que el nunca vería:
(extraño tus paseos por cada uno de mis centímetros) .-