Lo ví irse y rápidamente di vuelta la cara, regalándole un par de lágrimas al viento. Tomé mi corazón con las dos manos y lo guardé en un bolsillo de mi campera, y despacito y en silencio me senté en un viejo banco a esperar que se durmiera para siempre .
larga vida a yaelita...
ce.
anestesiaste tu corazon...
Que lindo! ,me encantó
Es verdad que a veces necesitamos esconder el corazón por un ratito y quisiéramos que se duerma para que no duela.Y el esconder las lágrimas y hacerlo es lo más digno que podemos hacer.
Despues solito se escapa del bolsillo otra vez y ahi seguimos caminando