.

Lo ví irse y rápidamente di vuelta la cara, regalándole un par de lágrimas al viento. Tomé mi corazón con las dos manos y lo guardé en un bolsillo de mi campera, y despacito y en silencio me senté en un viejo banco a esperar que se durmiera para siempre .


3 Responses to “ ”

  1. Anónimo says:

    larga vida a yaelita...
    ce.

  2. Amy says:

    anestesiaste tu corazon...

  3. daniela says:

    Que lindo! ,me encantó
    Es verdad que a veces necesitamos esconder el corazón por un ratito y quisiéramos que se duerma para que no duela.Y el esconder las lágrimas y hacerlo es lo más digno que podemos hacer.
    Despues solito se escapa del bolsillo otra vez y ahi seguimos caminando